Por qué la brújula del móvil falla la parabólica por grados

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Un satélite está a 35.786 km sobre el ecuador, y una parabólica de 80 cm tiene una anchura de haz de unos dos grados. Quien la orienta con brújula trabaja, pues, en una ventana más estrecha que el error habitual de la propia brújula.

Este artículo recorre las tres fuentes de error por orden: la declinación magnética, que es sistemática y se puede calcular; el metal cercano, que provoca el mayor error aislado; y el sensor del móvil, que deriva. Al final está la salida que casi nadie conoce: la calibración con el sol.

Lo que necesitas

  • Una brújula, o un smartphone con app de brújula
  • El azimut calculado para tu ubicación, geográfico y magnético
  • Una varilla recta y un momento soleado, si quieres calibrar con el sol
  • Cinta métrica, para mantener distancia del mástil

1El norte geográfico no es el norte magnético

Rosa de los vientos con dos nortes: el geográfico y, desplazado el ángulo de declinación, el magnético.

Los ángulos calculados de satélite se refieren siempre al polo norte geográfico, el punto sobre el que gira la Tierra. Una brújula, en cambio, apunta al polo norte magnético, y ese está en otro sitio. La diferencia entre ambas direcciones se llama declinación.

No es un error de medida, sino una magnitud conocida: para cualquier punto de la Tierra se calcula con el World Magnetic Model, un modelo que se publica de nuevo cada cinco años. Cambia despacio: el polo norte magnético se desplaza ahora unos cincuenta kilómetros al año hacia Siberia.

En la práctica esto significa que, cuando alguien te da un valor de azimut, tienes que saber cuál es. Un valor geográfico leído en una brújula produce una parabólica desviada justo lo que vale la declinación.

2Cuánto vale el error donde estás

En Europa central la declinación ronda hoy los tres a seis grados este. Suena inofensivo, pero en una parabólica de 80 cm ya supera toda la ventana útil: fallarías el satélite aunque la brújula marque exactamente lo que has calculado.

El valor cambia con la longitud. En el oeste de Francia es menor; en Ucrania y el Báltico, bastante mayor. Y cambia con el tiempo: una cifra de un libro de hace diez años está hoy un grado desviada.

La tabla muestra los azimuts geográficos de algunas ciudades — encima hay que aplicarles la declinación. SatFinder da ambos valores por separado y toma la declinación de tu posición directamente del World Magnetic Model, para que no tengas que buscarla.

Azimut geográfico para Astra 19,2° Este — falta aplicarle la declinación
CiudadAzimutElevaciónSkew
Madrid146,9°37,7°22,9°
Barcelona155,1°39,1°18,9°
Valencia150,8°40,0°22,3°
Sevilla142,2°39,2°26,6°

3Metal en el mástil: el mayor error aislado

Aguja de brújula desviada por un mástil de acero; la desviación junto al mástil es mucho mayor que la propia declinación.

La declinación es calculable y por tanto manejable. El problema real al orientar es otro: el acero junto al que estás. Una brújula mide el campo magnético en el punto donde se encuentra, y un tubo de mástil, un soporte de pared o un perfil de tejado distorsionan ese campo considerablemente.

Pegado al mástil no son raras desviaciones de veinte grados o más. Eso es de cuatro a seis veces la declinación, y no se puede calcular, porque depende de la cantidad y la posición del metal. El propio móvil también puede molestar: una funda magnética, un anillo soporte o una base de carga cerca deforman la lectura.

Mantén por eso al menos dos metros de distancia de cualquier masa metálica grande y toma la marcación antes de montar la parabólica. Una prueba sencilla: gira despacio una vuelta completa y observa la indicación. Si corre de forma uniforme, todo va bien; si salta o se atasca, hay hierro cerca.

4El sensor del móvil: cómo trabaja y cuándo miente

Esquema con el azimut como dirección en el suelo y la elevación como ángulo por encima; juntos dan la dirección al satélite.

Un smartphone no tiene aguja, sino un magnetómetro en el chip. Mide el campo terrestre en tres ejes y, junto con el sensor de posición, calcula de ahí una dirección. Funciona bien, mientras el sensor esté calibrado.

La calibración se pierde con los movimientos del día a día, sobre todo si el móvil ha estado un tiempo sobre un imán. Por eso los sistemas operativos piden de vez en cuando el movimiento en ocho: con él el sensor reúne medidas en distintas posiciones y recalcula sus ceros.

En la práctica: haz el movimiento en ocho antes de marcar, sostén el móvil horizontal y no leas hasta que la indicación lleve dos o tres segundos quieta. Una indicación temblorosa no es un valor, es un aviso.

5Calibración con el sol

Calibración solar: la sombra de una varilla vertical da una dirección exactamente calculable, independiente del campo magnético terrestre.

La salida de todo el problema magnético es antigua y sorprendentemente exacta: el sol. Su posición en el cielo se calcula con precisión para cualquier lugar y momento, y además de forma geográfica, sin relación alguna con el campo magnético terrestre.

En la práctica funciona así: clava una varilla recta en vertical, o usa un mástil, un poste de valla, cualquier cosa a plomo. La sombra apunta exactamente en sentido contrario al sol. Si conoces el azimut solar calculado para ese instante, conoces también el norte geográfico — con una décima de grado, independiente de toda declinación y de toda viga de acero.

SatFinder trae esa calibración: calcula el azimut solar para tus coordenadas y la hora actual y te deja ajustar a él la dirección de la brújula. Después la aplicación muestra la dirección al satélite sin que el magnetómetro intervenga en absoluto.

6El camino práctico junto al mástil

Parabólica que barre lentamente el cielo; el indicador de señal sube con claridad dentro de una ventana estrecha de unos diez grados.

Reúnelo todo antes de subir. Toma el azimut magnético, no el geográfico. Marca a dos metros como mínimo del mástil y señala la dirección en el suelo. Si hace sol, calibra antes con él: eso sustituye a los dos puntos anteriores.

Orienta después a grandes rasgos según la marca y barre despacio, alrededor de un grado cada dos segundos. La brújula te ha metido en una ventana de pocos grados; a partir de ahí toma el relevo el indicador de señal, porque ninguna brújula del mundo te lleva a una décima de grado.

Y si no encuentras nada: la brújula rara vez tiene la culpa. Más a menudo es la elevación, muchas veces el olvidado ángulo de offset de la parabólica, o un obstáculo en la línea de visión. Comprueba esos dos antes de seguir buscando en azimut.

Preguntas frecuentes

¿Qué es la declinación magnética?

El ángulo entre el norte geográfico — el eje de rotación de la Tierra — y el norte magnético, hacia donde apunta una brújula. En Europa central vale hoy unos tres a seis grados este. Los ángulos calculados de satélite son geográficos; la brújula marca magnético, así que hay que convertir o usar una herramienta que dé ambos valores.

¿Cuánta declinación hay donde vivo?

Depende de tus coordenadas y cambia despacio con los años. En España el valor ronda hoy los cero a dos grados oeste, en Europa central tres a seis este, más en el este de Europa. SatFinder toma la declinación del World Magnetic Model para tu posición y muestra azimut geográfico y magnético por separado.

¿Por qué mi brújula marca valores muy distintos junto al mástil?

Porque el acero del mástil distorsiona el campo magnético. Pegado al mástil son posibles veinte grados de desviación o más, varias veces la declinación. Marca a dos metros como mínimo y señala la dirección en el suelo antes de montar la parabólica.

¿Cómo calibro la brújula del móvil?

Haz el movimiento en ocho que el sistema pide de vez en cuando: con él el magnetómetro reúne medidas en distintas posiciones y reinicia sus ceros. Después sostén el aparato horizontal y no leas hasta que la indicación lleve unos segundos quieta.

¿Qué aporta calibrar con el sol?

Esquiva por completo el campo magnético. La posición del sol se calcula de forma geográfica y exacta para cualquier lugar y momento, así que la sombra de una varilla vertical te da un norte que no depende ni de la declinación ni del acero cercano. Funciona mejor por la mañana o a última hora de la tarde, con la sombra larga.

¿Basta una brújula para orientar?

Para la orientación gruesa sí, para el ajuste fino no. Una brújula te mete en una ventana de pocos grados, suficiente para que el receptor muestre señal. Las últimas décimas las sacas de la calidad de señal, no de la dirección.